miércoles, 2 de mayo de 2012

Heridos pero jamás vencidos, dignos ejemplos a seguir

Wounded but never defeated, worthy role models



Informe de Canal 4 America Noticias de los heridos que se
encuentran internados en el Hospital Militar




Testimonios.

“Los terroristas nos buscaban para rematarnos y robarnos las armas, pero los rechazamos”

El suboficial de primera EP Ricardo Guerrero Peña, francotirador experto, sufrió graves heridas debido a la explosión de una cadena de minas.

El suboficial de primera EP Ricardo Guerrero Peña, francotirador experto, sufrió graves heridas debido a la explosión de una cadena de minas.
La República entrevistó en el Hospital Militar al jefe de la patrulla y a otros tres efectivos emboscados por los senderistas el 14 de abril. Revelan que los subversivos luego de atacarlos intentaron liquidarlos, pero no lograron su propósito porque respondieron hasta que no tuvieron más remedio que batirse en retirada.
Doris Aguirre.
Si uno los ve en el pabellón de heridos del Hospital Militar –vendados, enyesados, anestesiados–, diría que para ellos la guerra ya terminó. Sería un error.
"Solo espero que me digan que ya estoy bien para volver a la selva", dijo el capitán EP José Casas Carrión.
"Por mí, iría a combatir ahora mismo", apuntó el suboficial de primera EP Ricardo Guerrero Peña, un francotirador.
"En cuanto me den de alta, yo estoy dispuesto a retornar para terminar de cumplir con la misión encomendada", afirmó con entusiasmo el suboficial de tercera EP Francisco Peña Espinoza.
"Una vez que curemos nuestras heridas, estaremos listos para volver al teatro de operaciones", expresó el suboficial de primera EP Edwin Cruz Chamorro, enfermero.
Son los sobrevivientes de un grupo de efectivos que fue sorprendido por la explosión de varias minas antipersonales fabricadas por los senderistas, el 14 de abril, en la zona de Alto Lagunas. Participaban en la "Operación Libertad" para capturar a los terroristas que secuestraron a los 36 trabajadores de Camisea y asesinaron a la capitana PNP Nancy Flores Páucar.
Ellos le vieron el rostro a la muerte. Saben lo que es una guerra. Nadie se los contó.
La República los entrevistó en el hospital.

BIENVENIDOS AL INFIERNO

"Nuestra misión era rescatar a los 36 trabajadores, pero todo cambió cuando los terroristas derribaron el helicóptero. Nos ordenaron ponerle un cerco de seguridad a la aeronave. Terminada esta tarea, nos emboscaron con una cadena de explosivos en un espacio de 100 a 150 metros de largo. En un primer momento no me di cuenta de que estaba herido. Yo seguía dando órdenes para repeler el ataque, pero al rato caí al suelo y mi pierna estaba sangrando. No era mi primera vez. No soy un oficial improvisado. Tengo mucha experiencia. He participado en muchos enfrentamientos en zonas como Ocobamba, Huachocollpa y Vizcatán. Ahora solo quiero recuperarme y volver al combate, porque un comando nunca muere", manifestó el capitán EP José Casas Carrión, limeño de 31 años.
"Después de la explosión los terroristas nos buscaban para rematarnos y robarnos las armas, pero los rechazamos, fuego contra fuego, hasta el final",relató Ricardo Guerrero Peña.
Es uno de los nueve heridos de consideración de una jornada sangrienta en la que murieron sus compañeros, los suboficiales EP Juan Navarro Calle y Constantino Ramos Beteta, y el suboficial PNP Lander Tamani Guerra.
Ricardo Guerrero, de 39 años, natural de Sullana, sufrió graves heridas en un brazo y una pierna. Es instructor de la Escuela de Francotiradores del Ejército y pertenece a la Primera Brigada de Fuerzas Especiales, con sede en Lima. Se le encargó reunir a 27 francotiradores y todos salieron hacia Kiteni.
"Ni bien llegamos nos ordenaron dar cobertura de seguridad al helicóptero que derribaron los terroristas. Desde un aeronave Mi-17 nos insertaron en una quebrada de Alto Lagunas. Éramos tres francotiradores. Mi jefe de patrulla recibió la orden para destruir el helicóptero antes que los terroristas se apoderen de sus piezas. Y lo hicimos. Al emprender el camino de retorno nos dimos cuenta de que había dos patrullas más adelante de nosotros y una más se ubicaba detrás de nuestra patrulla. Habíamos caminado más de media hora por la trocha cuando de pronto se dio la explosión en cadena. Mis compañeros volaron y desde el monte los senderistas empezaron a dispararnos. Debido al estallido me fracturé el brazo derecho, sin embargo seguí disparando para proteger al resto de la patrulla", manifestó el suboficial Guerrero desde su lecho en el Hospital Militar.
"Se escuchaban gritos de dolor. Algunos compañeros tenían las piernas destrozadas, el rostro y los ojos quemados, producto de la explosión y las esquirlas. El lugar era un infierno y de ese infierno logramos salir", añadió Guerrero.

OTRA FALSEDAD

El francotirador del Ejército aclaró otra de las mentiras del "camarada Gabriel".
"Al ver que sangraba demasiado en la pierna, me quité los borceguíes y el pantalón y con las tiras que rompí de mi casaca me hice un torniquete para neutralizar la hemorragia. Así pude salvarme hasta que llegaron más refuerzos. Después vi que los terroristas exhibieron mis prendas como 'trofeos de guerra' diciendo que eran de los militares. Nada más falso", aclaró el francotirador Guerrero.
"Yo pertenecía a la patrulla compuesta por 16 hombres al mando del capitán José Casas Carrión. En nuestro equipo se insertaron tres francotiradores. Yo era el hombre punta en la patrulla. Era el fusilero. Cargaba una Galil de 5.56 mm. La explosión me hizo volar. Mal herido y con el brazo fracturado, seguí disparando contra el enemigo. Eran ellos o nosotros. Al no conseguir ellos su objetivo de eliminarnos, nosotros ganamos", narró por su parte el suboficial Francisco Peña Espinoza.
Están vendados, enyesados, anestesiados, estresados, conectados a una sonda. Inmovilizados por politraumatismos, sufren distintos grados de dolor. Parecen la imagen de la derrota. Pero al hablar con ellos uno se da cuenta de que por el contrario son la expresión de un estado de ánimo, de una voluntad y una decisión de acabar con la violencia senderista.
"Yo atendí al suboficial Yasser García Arévalo. Tenía una pierna destrozada y exposición de hueso. 'Aguanta, hermano, aguanta,' le decía para darle valor, mientras los terroristas nos disparaban para rematarnos", narró el suboficial EP Edwin Cruz Chamorro, enfermero.
"Yo tuve en mis brazos al suboficial Constantino Ramos Beteta. El hueso de una de sus piernas estaba zafado por la explosión. Sin embargo, neutralizamos la hemorragia. Incluso Ramos me dijo: 'Yo estoy bien.
Anda a curar a otros de la patrulla. Luego me enteré de que murió al llegar al helipuerto de Kiteni. No sobrevivimos por suerte sino porque supimos defendernos. No nos pudieron vencer", dijo Cruz.

CLAVES

Heridos. En el Hospital Militar se encuentran el capitán José Casas Carrión y los suboficiales Jesús Rivas Caccha y Eddy Riveros Huamaní.
Otros. También los suboficiales Yasser Garcia Arévalo, Ricardo Guerrero Peña, Francisco Peña Espinoza, Adrián Blas Palacios, Levi Pashanase Pashanase y Edcwin Cruz Chamorro

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