jueves, 27 de julio de 2017

Pasado, presente y futuro del cumpleaños de la patria, una muy buena nota escrita por el Gral Div "R" Francisco Vargas Vaca.


“Amar al Perú no es emborracharse el 28 de julio cantando un vals criollo; amar al Perú es vivir, trabajar y pensar en el desarrollo y seguridad de nuestra Patria”
Esa sería la mejor manera de celebrar estas Fiestas Patrias; vuestros hijos y nietos se lo agradecerán.








PASADO, PRESENTE Y FUTURO
DEL CUMPLEAÑOS DE LA PATRIA.

Por:Francisco Vargas Vaca 
spldado del Ejército del Perú



Este 28 de julio de 2017, es el día central de las celebraciones por nuestras Fiestas Patrias; seremos espectadores de discursos, desfiles, exposiciones, actividades académicas y deportivas, artículos periodísticos, entrevistas, y diversas Ceremonias. Es el 196° aniversario de la Proclamación de la Independencia del Perú por el General José de San Martín en la ciudad de Lima. Es el cumpleaños de nuestra Patria.
Sin embargo, como todo cumpleaños, antes que las celebraciones; es – sobre todo - una oportunidad propicia para un acto de reflexión sobre el pasado, el presente y el futuro de la situación de nuestro país en relación con dicha fecha.

Escudriñando el pasado del Perú.

Nuestro pasado es extremadamente frondoso y rico en eventos históricos plenos de lecciones de progreso y heroísmo. Recordemos que, el Perú, fue cuna de una de las pocas culturas primigenias del mundo; y heredero del más avanzado imperio de América, el Tahuantinsuyo; así como, del virreinato más poderoso de esta parte del planeta.
Sin embargo, cuando el General San Martín pronunció su memorable proclama en Lima, no se obtuvo inmediata y automáticamente nuestra independencia; ella fue producto de un complejo proceso que para algunos historiadores se inició desde la misma captura de Atahualpa en Cajamarca (1532), para otros comenzó con las insurrecciones indígenas del Siglo XVIII (Desde Juan Santos Atahualpa en la selva central en 1742), y para un tercer grupo de estudiosos empezó con los levantamientos criollos cerca de 1810; sobre el final del proceso, tampoco existe acuerdo; para algunos culminó con la Capitulación de Ayacucho (1824), y para otros se prolongó hasta 1826 aproximadamente (Con la rendición del Brigadier Rodil en el Callao).
En este proceso se desarrolló la guerra de la independencia para unos; y para otros, se desarrollaron varias guerras de manera confusa y simultánea; hubo “una guerra civil, una guerra entre realistas y patriotas, y una guerra de ocupación por los Ejércitos de San Martín y Bolívar”. [1]
Entonces, podemos considerar que el 28 de julio de 1821 es una fecha representativa del proceso de independencia del Perú, impuesta por la visión limeña centralista de nuestra historia, fecha que no señala el inicio o el fin de dicho proceso. Ese día, el Ejército Realista ocupaba aproximadamente las dos terceras partes del territorio, se mantenía la mita, el tributo indígena, y la lealtad al Rey de España. El Perú aún no era independiente, a pesar que varias ciudades habían declarado su independencia (Trujillo proclamó su independencia en diciembre de 1820).
En esta singular situación, San Martín proclama: “El Perú, desde este momento, es libre e independiente, por la voluntad general de los pueblos y por la justicia de su causa  que Dios defiende”; dando inicio formalmente a la etapa republicana.
Y así se inicia la tradición de celebrar cada 28 de julio, la independencia del Perú y el nacimiento de la República, o lo que considero equivalente, el cumpleaños de la Patria. A los años, las celebraciones por el Centenario y Sesquicentenario fueron apoteósicas, y las festividades continúan hasta nuestros días.

En el momento presente

Después de 196 años, este 28 de julio de 2017 celebraremos un nuevo cumpleaños, ocasión en que considero lícito preguntarnos: ¿El Perú, es libre e independiente? Es decir, es “libre” para decidir qué hacer o no hacer, para aceptar o no aceptar según su conveniencia; en buena cuenta, tiene la capacidad para hacer respetar sus intereses y derechos; y el Perú es “independiente”, soberano, autónomo, y no tiene alguna subordinación a Organización Internacional o Potencia extranjera. En buena cuenta ¿El Perú se ha emancipado realmente, o sólo se ha independizado?
Recuerdo que el General Herrmann Hamann, [2] hace una distinción entre Independencia y Emancipación; refiere que el Perú no se emancipó, eso lo hace quien se libera de una tutela de alguien mayor; nuestro país sólo recuperó su independencia, perdida en 1532.
La acción del terrorismo, narcotráfico y delincuencia internacional, la actuación de varias ONG´s, la injerencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la muchas veces perniciosa y corrupta intromisión de Empresas Transnacionales, la transculturización de elementos que afectan nuestra Identidad Nacional, y otros ingredientes; nos hace pensar que, después de 196 años de vida republicana, valdría la pena evaluar si hemos cumplido la arenga del General San Martín, de vivir en una Patria libre e independiente.
La respuesta a esta inquietud nos debe llevar a reflexionar sobre la causa de esta dolorosa realidad; y en un sincero y colectivo examen de conciencia este 28 de julio, encontraremos que somos un país con un territorio pleno de riquezas, un país bendecido por Dios, donde no falta ningún recurso natural; y detectaremos que la causa de nuestra espinosa situación está en el propio recurso humano.
Una sincera meditación sobre el escenario actual en este nuevo cumpleaños de nuestra nación, nos hace añorar el patriotismo, la lealtad y el espíritu de nuestros precursores, próceres y héroes de la independencia, que sacrificaron todo, por un mejor destino para nosotros; y nos compromete a seguir su ejemplo, para lograr que el Perú recupere la majestad de su libertad y la amplitud de su independencia, por el bien de nosotros mismos y de nuestra Patria.
En el momento presente, valdría la pena hacer estas y otras reflexiones, como asunto de fondo; antes que las consabidas celebraciones, más cercanas a la forma.

Vislumbrando el futuro

Este 28 de julio, también, es fecha especialmente propicia para “estudiar el futuro para comprenderlo e influir en él”, según la definición de Prospectiva del filósofo Berger. [3]           
Recordemos que, dentro de cuatro años tenemos una fecha clave en nuestra historia, el Bicentenario de la Proclamación de la Independencia Nacional, ocasión para la que se han trazado una serie de metas en cada uno de los seis objetivos nacionales establecidos en el Plan Estratégico de Desarrollo Nacional (PEDN), más conocido como Plan Bicentenario “El Perú al 2021”.
El Gobierno anterior y el actual tienen la grave responsabilidad de cumplir lo establecido en dicho Plan.

Visión del futuro del Perú

“La mejor manera de predecir el futuro, es construirlo”.           Abraham Lincoln
Al respecto, durante el planeamiento de la construcción de nuestro futuro; el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) ha determinado la Visión Compartida del Perú para el siglo XXI, en los siguientes términos: [4]
“Somos una sociedad democrática en la que prevalece el Estado de derecho y en la que todos los habitantes tienen una alta calidad de vida e iguales oportunidades para desarrollar su máximo potencial como seres humanos. Tenemos un Estado moderno, descentralizado, eficiente, transparente, participativo y ético al servicio de la ciudadanía.
Nuestra economía es dinámica, diversificada, de alto nivel tecnológico y equilibrada regionalmente, con pleno empleo y alta productividad del trabajo. El país favorece la inversión privada y la innovación, e invierte en educación y tecnología para aprovechar competitivamente las oportunidades de la economía mundial.
La pobreza y la pobreza extrema han sido erradicadas, existen mecanismos redistributivos para propiciar la equidad social, y los recursos naturales se aprovechan en forma sostenible, manteniendo una buena calidad ambiental”.
Ambiciosa visión, pero posible de alcanzar, si los peruanos nos proponemos virilmente a aprovechar los talentos que el Supremo Hacedor nos dio, a fin de lograr una Patria más fuerte y solidaria, un Perú donde todos vivamos en paz y prosperidad.

Este 28 de julio…
Reflexionemos que, cuando cada peruano sienta alegría de vivir en esta bendita tierra, sentirá amor por ella, y estará dispuesto a respetar nuestras leyes e instituciones, a defender nuestro Estado, a pagar los impuestos, a salir de la informalidad, a no ensuciar las calles, a ceder el asiento a los mayores, y a tantas otras cosas, de las cuales diariamente nos quejamos. Y si nuestras autoridades y gobernantes sintieran verdadero amor por nuestra Patria, dejarían a un lado sus intereses personales y de grupo, y actuarían solamente impulsados por el interés nacional.
En ese sentido, cada 28 de julio es fecha propicia para renovar nuestro empeño en la noble tarea de construir nuestro futuro, con fe y optimismo; porque, al dotarnos tan generosamente la Divina Providencia de tantas riquezas naturales, nos señala que el escenario designado para nuestra nación es constituir un país fuerte, poderoso, y grande entre los grandes.
Que nuestro glorioso pasado y las exigencias de este convulsionado presente, sean el más gigantesco estímulo para que demostremos de qué estamos hechos los peruanos, y sigamos consagrando nuestra existencia al sublime ideal de una Patria con pleno bienestar y seguridad para todos nosotros, representada por nuestro bicolor flameando imponente en lo más alto de los Andes, y que desde allí, inspire a los treinta y tres millones de compatriotas a perseguir, juntos y en armonía, nuestro deslumbrante futuro posible; bajo el lema “firme y feliz por la unión”, como lo idearon los prohombres que forjaron la independencia nacional.
Esa sería la mejor manera de celebrar estas Fiestas Patrias; vuestros hijos y nietos se lo agradecerán.

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